La Coctelera

contraejemplo

Vive de acuerdo con lo que tú piensas, aunque eso suponga ir en contra de lo que marca la sociedad.

Categoría: J) Educación vial

13 Diciembre 2005

Autopista hacia el cielo

En Europa mueren cada año en las carreteras más de 40.000 personas. En España, en 2004 murieron 4.741 personas dentro de los 30 días siguientes al accidente. Durante el macro-puente que hemos vivido en España la semana pasada, 98 personas han perdido la vida, un tercio de los cuales no llevaba puesto el cinturón de seguridad.

Estos datos implican, entre otras cosas, que los accidentes de circulación son la primera causa de muerte entre la población española menor de 39 años.

Por otra parte, de los 3.643 accidentes mortales registrados en 2004 en España, en más del 85% de los casos alguno de los conductores implicados había cometido alguna infracción.

Es decir, está en nuestras manos acabar con una de las primeras causas de muerte. Reduciendo la velocidad, respetando las normas de tráfico, prestando atención y utilizando el cinturón de seguridad o el casco podríamos evitar con mayores garantías de éxito el drama que supone la pérdida, antes de tiempo, de la vida de un ser humano.

servido por contraejemplo 4 comentarios compártelo

30 Noviembre 2005

Mirones morbosos atascados

Viñeta de Diana RaznovichNo entiendo muy bien por qué se producen algunos embotellamientos de tráfico. Y creo que los expertos en atascos tampoco deben de entenderlos porque, en ese caso, ya habrían hecho algo para solucionarlos... De hecho, creo que una de las profesiones con más frustración hoy en día debe ser la de Técnico Especialista en Tráfico Fluido.

Cuando ocurre un accidente es lógico que en la vía afectada se produzcan retenciones, pero no parece tan razonable que se genere un atasco en uno de los sentidos de una autopista por haber ocurrido un accidente en el otro sentido. Es decir, ¡el atasco se produce porque la gente frena su vehículo para mirar un accidente!

¿Qué es lo que nos mueve a buscar con la mirada la imagen macabra de un accidente de tráfico sabiendo que con esa acción estamos perjudicando a miles de conductores que vienen detrás renegando en hebreo por un embotellamiento inesperado? ¿Será por el morbo de descubrir un brazo ensangrentado a varios metros de su cuerpo? ¿Será porque nos preocupa que podamos conocer a alguno de los afectados? ¿O quizá es que simplemente nos pica la curiosidad?

Otra posible respuesta tiene que ver con que nos gusta sentirnos protagonistas. Nuestra sociedad admira a los vividores cargados de anécdotas y las personas de a pie no podemos ser menos. Queremos vivir cosas que podamos contar a los demás. Y, en muchas ocasiones, no se trata de ofrecer una experiencia vital al otro sino de auto-elogiar nuestra suerte y restregar nuestra vida tan interesante por las narices de los demás. Es decir: pura vanidad.

El caso es que no me satisface ninguna de las posibles respuestas. Si pongo en un lado de la balanza mis preocupaciones infundadas, mi morbosidad, mi curiosidad y mi vanidad, y en el otro sitúo el beneficio de cientos o miles de personas por mantener el tráfico fluido... la verdad, mi decisión está clara.

servido por contraejemplo 10 comentarios compártelo

27 Octubre 2005

El misterioso caso de los intermitentes impertinentes

Érase una vez una ciudad en la que casi ningún conductor utilizaba los intermitentes para advertir de sus maniobras. Los coches cambiaban de carril, giraban a un lado y a otro o adelantaban y rara era la vez que informaban gentilmente a los demás de dichas maniobras.

Tan misterioso era el suceso, que las autoridades de la ciudad contrataron a un investigador forastero para tratar de hallarle explicación.

El investigador habló con los fabricantes de los coches y éstos le aseguraron que era improbable que el problema estuviera en los intermitentes ya que eran revisados con cuidado antes de entregar cada vehículo.

Estando el investigador a punto de tirar la toalla, decidió salir a pasear por la ciudad. Y entonces vio cosas que le parecieron extrañas...

En aquella ciudad todo el mundo caminaba muy deprisa, casi corriendo. La gente no cruzaba por los pasos de peatones sino por cualquier sitio y, además, sin previo aviso. A veces, cuando la acera era estrecha, se empujaban los unos a los otros para adelantar. No pedían permiso para pasar al anciano que iba despacio y se molestaban si un carrito de bebés se interponía en su camino.

Fue entonces cuando descubrió que el problema no estaba en los intermitentes y tampoco en los coches, sino en las personas de aquella ciudad que, por algún motivo que no atajaba a adivinar, habían perdido el respecto a las normas más básicas de educación.

La ciudad es Madrid, naturalmente.

servido por contraejemplo 3 comentarios compártelo

10 Octubre 2005

Educación vial - Cruzando a la otra acera

En mi ciudad es común ver infracciones de las normas de tráfico. De hecho, lo raro es encontrar a alguien que las respete todas. Es más, me atrevo a afirmar que no hay nadie que nunca se haya saltado una.

Es curioso observar que cuando vamos conduciendo nos quejamos de los peatones y cuando vamos caminando nos quejamos de los conductores. Siempre vemos con más claridad los errores cuando los comenten los demás.

Uno de los problemas que se derivan de todo esto es, como siempre, el mal ejemplo que damos a nuestros hijos.

Es muy difícil enseñarle a un niño que no debe cruzar cuando el semáforo para peatones está en rojo mientras varios adultos cruzan a destiempo impulsados por la prisa, el despiste o la estupidez.

Es muy difícil enseñarle a un niño que hay que cruzar por los pasos de cebra cuando varios adultos atraviesan la calle por cualquier sitio, en diagonal o esquivando los coches detenidos en el semáforo.

Por eso, antes de dar mal ejemplo, mira si hay niños cerca.

Caso aparte merecen las madres y padres que, con sus bebés en la sillita de paseo, se lanzan a cruzar como si fuera un juego de plataformas, saltando de isleta en isleta. Pero eso sí, con el bebé por delante, como si la sillita fuera un escudo especial que protegiese contra los golpes...

servido por contraejemplo 3 comentarios compártelo


Sobre mí

  • Obrar es fácil, pensar es difícil; pero obrar según se piensa, es aún más difícil.

    Johann W. Goethe

Sobre contraejemplo

  • Contraejemplo es un blog de análisis del comportamiento humano. Otros asuntos tratados aquí son la educación, el ejercicio mental, el medio ambiente o la salud.
  • Ahora hay más contraejemplos en Contraejemplo 2.0. ¡No te lo pierdas!

Publicidad

Ahora, en mis blogs activos...


Publicidad

Fotos

contraejemplo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera