Mi sobrina trabaja en las taquillas de un cine. Y me cuenta que la tarde del 24 de diciembre pasado, una señora que había acudido al establecimiento, al ver a los chicos jóvenes allí trabajando, comentó: "¡Vaya! ¿Por qué os hacen trabajar un día como hoy?" A lo que alguien respondió: "Si las personas como usted no vinieran al cine un día como hoy, no tendríamos que estar aquí trabajando." La respuesta es simple, pero demoledora. Y aplicable a cualquier otro asunto de la vida que no nos guste. Ahí van algunos ejemplos:
- Si no te gusta un programa de televisión, no lo veas.
- Si no te gusta la televisión en general, no la veas.
- Si no te gusta un periódico, no lo compres ni lo leas.
- Si no quieres inmigrantes, no les des trabajo.
- Si no te gusta el cine comercial, no vayas a ver ese tipo de películas.
- Si no te gusta la pornografía, no la compres ni la veas.
- Si no te gusta el consumismo, no compres cosas que no necesitas.
- Si no quieres escuchar una respuesta, no hagas la pregunta.
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La verdad es que esta sociedad no deja de sorprenderme. Resulta que, en Inglaterra, una de cada tres parejas suele pelearse por el mando de la tele. Lo que probablemente es extrapolable a España y a muchos otros países.
Es decir, que el mando de la televisión es considerado un bien tan preciado que llega a generar enfados y peleas entre personas que, por lo general, se quieren. Es decir que anteponen el hecho de ver en la televisión lo que a uno le place frente a complacer a la pareja o al resto de la familia. Personas que, por otra parte, se suponen que son lo más importante en tu vida.
Más que hogares, parece que vivimos en pequeñas selvas donde tenemos que luchar por nuestra supervivencia. Pero, lo más triste, es que consideremos que necesitamos a la televisión para sobrevivir.
Estas cosas reafirman mi idea de que el problema es la gentebasura, no la telebasura. Así que, el mando, a distancia, por favor.
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Todo el mundo critica la televisión. El término telebasura no es nuevo para nadie. Los programas van de mal en peor (véase noticia de hace unos días en 20Minutos). ¿Qué está pasando? ¿Por qué parece que no existe solución?
Y, sin embargo, la solución se me antoja sencilla, puesto que la televisión es un negocio más. Y, como tal, si no hay clientes no hay negocio. Entonces, ¿qué pasaría si nadie viese la televisión? O, más fácil, ¿qué pasaría si nadie viera esos programas que más se identifican con la telebasura? La respuesta es obvia. Pasaría que esos programas no existirían.
Con estos datos, la lógica nos conduce indiscutiblemente a una conclusión demoledora. Si siguen existiendo los programas basura es porque tienen espectadores, porque son negocio. Y si no dejan de proliferar es porque cada vez tienen más espectadores. Entoces, ¿no será que lo que tenemos, y cada vez más, es Gentebasura? ¿No sería mejor criticar a los espectadores en vez de a los programas? ¿No sería mejor actuar para transformar a la gentebasura en gente pensante?
¡Ah, por cierto! Puestos a criticar, empecemos por nosotros mismos.... ¿no?
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