Como bien saben muchos, una cosa es pedir perdón y otra muy distinta es saber perdonar. Aquí van algunos consejos para lo primero. Sobre lo último quizá podamos hablar otro día.

  1. Admitir el error. Lo más importante es ser conscientes de que hemos cometido un error.
  2. No poner excusas. Aunque realmente tengamos buenas excusas que argumentar en nuestro favor, es mejor asumir la responsabilidad del error independientemente de lo que lo hubiera causado. Es decir, concentrémonos en solucionar el error, no en buscar culpables.
  3. No esperar a que sea demasiado tarde. Es preferible que seamos nosotros los que alertemos del error cometido a que sean los demás los que lo descubran. En tal caso, parecería que tratábamos de encubrirlo y el problema parecerá mayor de lo que era en un principio.
  4. Encontrar soluciones. Tampoco es válido admitir el error sin más. Lo mejor es ofrecer soluciones para remediarlo.
  5. Aprender de los errores. Se puede aprender mucho de los errores. No desperdiciemos la oportunidad y tratemos de obtener ideas que nos ayuden a mejorar.