Evitar la obesidad infantil tiene premio: estar sano
En España, uno de cada dos adultos pesa más de lo recomendable. Pero lo más preocupante es que un 16% de los niños entre 6 y 12 años es obeso.
Ya he comentado en alguna ocasión, que prefiero mentes sanas a cuerpos esbeltos, pero la obesidad infantil no sólo afecta a su salud física sino también a la mental, ya que han de sufrir las mofas de sus amigos y, definitivamente, no pueden llevar una vida normal.
Las causas del problema son las de siempre: un mal ejemplo de los padres que, además, dedican poco tiempo para atender a los hijos y una vida con el ritmo cambiado: en ocasiones demasiado acelerada como para detenerse a desayunar (el 8% de los niños españoles se va al colegio sin desayunar) y en otras ocasiones demasiado reposada (el 38% de los jóvenes pasa dos horas y media sentado delante de la televisión).
De la campaña sobre obesidad infantil lanzada por el Ministerio de Sanidad y Consumo me ha gustado especialmente la mención a la lactancia materna, tan en desuso hoy en día, pero tan beneficiosa para los niños y para las madres.
Sin embargo, y bajo mi punto de vista, el eslógan de la campaña no es el más acertado. Al margen de su valor desde el punto de vista de la mercadotecnia, tiene un problema semántico. Porque lo que nos hace estar sanos no es prevenir, sino más bien evitar la obesidad infantil. La prevención nunca es infalible.
