La parábola de la rana hervida
Un comentario en el post de Diego titulado "Las crisis son el camino a la felicidad del ser", me ha recordado la parábola de la rana hervida (the boiled frog, en inglés) que, aunque un tanto cruel, sirve para ilustrar que muchos pequeños cambios pueden tener el mismo efecto que un único gran cambio. La historia es la siguiente:
Si se echa una rana a una olla con agua hirviendo, ésta salta inmediatamente hacia afuera y consigue escapar de la olla sin haberse quemado ni una pestaña.
En cambio, si inicialmente en la olla ponemos agua a temperatura ambiente y echamos una rana, ésta se queda tan fresca dentro de la olla. Pero cuando, a continuación, comenzamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona bruscamente sino que se va acomodando a la nueva temperatura del agua hasta perder el sentido y, finalmente, morir literalmente hervida.
La parábola es totalmente extrapolable al ser humano y las lecturas son diversas, pero todas muy interesantes. Por un lado se ilustra la resistencia que tenemos ante grandes cambios, pero también se nos alerta del peligro de dejarse llevar por las circunstancias del entorno sin tomar conciencia de si nos dirigimos a un estado que deseamos o aborrecemos.
Y es que, como dice el artículo de Diego, quizá sea bueno encontrarse con una crisis de vez en cuando para que sintamos el agua hirviendo y podamos saltar a tiempo de recuperar el camino a nuestra felicidad.

Jesús dijo
Es verdad Contraejemplo. Muy bonita e interesante la parábola. Quizás el mayor problema esté en no ser conscientes de que estamos pasando una crisis (ó varias crisis a lo largo de la vida), lo que nos lleva a esa actitud de "acomodarnos" a las circunstancias. El efecto suele ser, en efecto y valga la redundancia, debastador, ya que nos hunde y nos junde hasta que acaba con nosotros. Ser conscientes de que TODOS invarlablemente atravesamos diversas crisis en nuestra vida, bien sean mayores ó menores y las vivamos con mayor ó menor intensidad, nos permite reaccionar ante ellas.
Te felicito por la parábola. Creo que se ajusta perfectamente al tema que trata Diego en su artículo.
Por cierto, me llama la atención en tu comentario, en el artículo de Diego, lo de las 49 crisis. ¿podrías decirme de dónde sale esa cifra? Es simple curiosidad.
Un abrazo.
18 Marzo 2006 | 12:24 PM