El zoológico de piedra
Angel Iñigo es un escultor guantanamero que criaba vacas al lado de una loma de la que sobresalían peñascos de formas caprichosas. A fuerza de observar con ojos de artista aquellas piedras, un día Iñigo dejó de cuidar sus vacas y empezó a dar de machetazos a un peñasco, hasta que lo transformó en un elefante de tres metros de altura. Después se volvió hacia otra piedra y a otra, y comenzó a poblar de gorilas, monos y cocodrilos aquel cerro, lugar que ahora se conoce como el Zoológico de Piedra.
Un día que pasé por allí le pregunté cómo lo hacía. Me dijo que cada piedra ya traía su forma, su esqueleto y que no se podía forzarla.
"Yo, me quedo mirándola y mirándola -me dijo-, durante mucho tiempo hasta aprendérmela, y cuando me la sé le meto mano". Y luego me lanzó la sentencia: "Lo que está bien pensado, sale solo".
Extraído de una entrevista al cantautor cubano Silvio Rodríguez realizada en octubre de 1992.
A veces, los que parecemos de piedra somos los seres humanos ya que pasamos directamente a la acción sin haber reflexionado antes; o tomamos decisiones sin haber meditado lo suficiente...



Jesús dijo
Bueno, a veces, pararse mucho tiempo a meditar también tiene sus inconvenientes. Supongo que habrá situaciones que requieran actuar sin pensarlo tanto y otras que convendría pararse un poco a pensar antes de actuar. Encontrar el equilibro para actuar de la manera más adecuada en cada caso es lo que veo más difícil, pero pensar mucho en esto y darle vueltas tampoco lo veo muy positivo. Un poco complicado ¿verdad?
Quizá lo mejor sea no detenerse a pensar en cual es la mejor actitud, ya que cada situación requerirá la suya y, seguramente, la decisión que tomemos en cada caso será la adecuada... al momento. Lamentarnos, a toro pasado, por algo que hicimos (ó algo que no hicimos) sirve de poco. Tan sólo fue una decisión y supongo que tenemos derecho a equivocarnos de vez en cuando ¿no?
Esto no creo que sea ser de piedra, sino de carne y hueso, justo lo que somos.
21 Julio 2006 | 10:27 AM