La Coctelera

contraejemplo

Vive de acuerdo con lo que tú piensas, aunque eso suponga ir en contra de lo que marca la sociedad.

6 Octubre 2006

"Es más fácil cambiar de marido que cambiar de trabajo"

Sabemos que nadie es imprescindible en el trabajo; sabemos que las empresas pueden despendirnos de la noche a la mañana; sabemos que si caemos enfermos, todo sigue adelante; sabemos, incluso, que el futuro de la empresa variará muy poco si la abandonamos.

Pero, sin embargo, en ocasiones nos aferramos a nuestro puesto de trabajo como si de un salvavidas se tratara. Como si fuera lo más importante de nuestra existencia. Como si la "carrera profesional" fuera la única que estamos corriendo.

La cosa no sería tan preocupante para la sociedad en su conjunto si, como ocurría hace cincuenta años, esa enajenación mental fuera exclusivamente cosa de los hombres. Al menos entonces había alguien que se ocupaba de lo realmente importante: los hijos, la educación, la salud, el amor...

Hoy en día, en vez de intercambiar los papeles, las mujeres se han igualado con nosotros (aunque, afortunadamente, hay excepciones en ambos bandos). Y los dos sexos campamos por la vida híper-preocupados del trabajo, dejando en manos de otros las cosas importantes.

Hasta tal punto esto es así que, hablando recientemente con unas compañeras de trabajo, llegaban a la siguiente conclusión: hoy en día, es más fácil cambiar de marido que cambiar de trabajo.

O el mercado del amor está muy devaluado, o el aprecio por una ocupación profesional ha alcanzado cotas desmedidas...

Chiste de Forges: Se necesita mindundi para pringao del Departamento de Marrones. 400 euros mensuales, jornada de 12 horas, silla y mesa propias, boli. Se valorarán conocimientos de física cuántica. ¡Qué pena! Para un trabajo interesante que hay, resulta que mi doctorado en biología no me vale para nada.

Tags: amor, trabajo

servido por contraejemplo 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jesús

Jesús dijo

La verdad es que el ritmo que casi se nos impone para poder sobrevivir, no nos permite dedicarnos todo lo que quisiéramos a la familia. A esto hay que sumarle que la "conciliación de la vida familiar con el trabajo" no tiene pinta de dejar de ser una utopía en breve ni mucho menos. No parece tarea fácil de lograr.

Creo que hoy en día, ser padres es algo bastante complicado, más si lo comparamos con lo que, posiblemente muchos de nosotros, aprendimos de pequeños lo que significa serlo.

Aún así, si queremos serlo, no nos quedan muchas más opciones y, eso sí, que al menos el poco tiempo que dediquemos a nuestros hijos, lo aprovechemos al máximo. Por otro lado también es cierto que nuestros hijos se van acostumbrando a este ritmo y comprenden que el tiempo de ver y convivir con sus padres es el que hay y apenas puede ser más. No cabe duda que han cambiado mucho los tiempos, pero si queremos, no tiene porqué ser necesariamente a peor. Es solo cuestión de cambiar el enfoque de la situación para adaptarlo a "lo que hay" y aprovechar lo mejor posible el tiempo que hay para la vida familiar.

6 Octubre 2006 | 08:39 AM

Calmado

Calmado dijo

Si, le has dado, yo necesito cambiar es a lo que me he acostumbrado desde "enchiquenino", primero la guarderia, luego el colegio, el instituto, la universidad, y despues, ¿lo mismo para toda la vida?, aun no me he acostumbrado a la llamada estabilidad. La viñeta me hace gracia y tiene su punto de realidad, algunas ofertas de trabajo son ridiculas y a veces pienso la gente busca cosas raras para trabajar acorde a lo que ha estudiado, los estudios y la preparacion estan ahi, pero no se debe rechachar un trabajo bueno solo por que has estudiado 5 años y dos masters y tienes que aprovecharlo.

Para resumir, como el tema del amor tambien entra aqui, me tomo el permiso de resumir este post con una tercetilla porque voy a cambiar de trabajo ¿la razon?

Quiero ser marinero
y navegar por los ojos
de la mujer que quiero

7 Octubre 2006 | 11:03 PM

Veli

Veli dijo

Llevamos muchos años sufriendo gobiernos que dicen con la boca pequeña que van a poner en práctica la "conciliación...", como dice Jesús; pero la realidad es muy otra.
Sin una auténtica protección a la familia, que ayude realmente, tanto a nivel económico como laboral, social y escolar, seguiremos a la cola en natalidad, los niños seguirán estando solos demasiado tiempo, los padres sentiremos que deberíamos destinar más tiempo a nuestros hijos, habrá que recurrir a soluciones paliativas...
¡Dichosos los que pueden contar con la inestimable ayuda de los abuelos!
Entiendo la importancia del trabajo: ¿qué se puede hacer estando en paro?
Saludos amistosos.

7 Octubre 2006 | 11:33 PM

diego

diego dijo

Gran reflexión. Ante todo decir que además de la vida laboral y la vida familiar, que son las que salen normalmente a colación en los debates de "conciliación", etc. están la vida social y la personal, que no son lo mismo que las anteriores. Son 4 vidas a conciliar :-( jajaja, no, no es fácil...

Se me ocurren un par de reflexiones al hilo de esto. Primero, no soporto ese tipo de feminismo que trata de equiparar a las mujeres con lo peor de los hombres. Por ejemplo, no se trata de que las mujeres tengan que ser presidentas de los países, se trata de que evolucionemos las democracias de los países para que no sea tan salvaje y anacrónica la diferencia gobernantes-gobernados. Por ejemplo, no se trata de que las mujeres curren 12 horas para demostrar no sé qué, se trata de que entendamos que con la teconología actual no es necesario trabajar más de 4 horas al día para que el mundo funcione, y luchar juntos por conseguirlo. En mi opinión las mujeres deberían luchar por promover unos valores que suelen ser considerados "femeninos" y con los que el mundo funcionaría mejor, y no someterse a los peores valores "masculinas" de la cultura patriarcal-competitiva.

Segundo, cambiar de trabajo es tan fácil como cambiar de pareja: solo hace falta la convicción firme de que el cambio será para bien junto a la idea clara de que no merece la pena gastar nuestra única vida en un trabajo o con una pareja que no nos gusta :-)

10 Octubre 2006 | 02:49 PM

Contraejemplo

Contraejemplo dijo

Jesús: Entiendo tu punto de vista de adaptación a los tiempos modernos, pero me asusta que los hijos se acostumbren a vivir casi sin ver a sus padres, a estar media infancia con una "chica" que cambia cada seis meses y que apenas habla su idioma y a pasar la otra media haciendo actividades extraescolares para mantenerlos ocupados. No sé si esa adaptación es la que queremos. Me recuerda a la parábola de la rana hervida, que también se trató en este blog.

Veli: Totalmente de acuerdo. El problema que yo veo es que esa conciliación suele ir encaminada a permitir que la mujer pueda trabajar más, no menos. Se trata de que pueda seguir trabajando, pero con la conciencia más tranquila. No es una conciliación dirigida a la familia en la que se contemplen fórmulas para que los padres puedan estar más tiempo con sus hijos...

Diego: Muchas vidas por conciliar y poco tiempo para consegirlo :-) Tienes razón. Coincido totalmente contigo en lo del feminismo que buscar la equiparación con los hombres. No entiendo por qué tenemos que ser iguales. Lo que sí entiendo es que tengamos las mismas oportunidades. Y lo que entendería mucho más es que ambos sexos tratásemos de potenciar lo bueno que hay en cada uno y deshechar los malo.

10 Octubre 2006 | 09:47 PM

calmado

calmado dijo

dejaré de ser unu mozo
para a ser un marinero
y navegar por los ojos
de la mujer que quiero

11 Octubre 2006 | 05:57 PM

Pispita

Pispita dijo

O las dos cosas... ;-)

Pues va a ser que sí, Contraejemplo... Comparto tus impresiones en su práctica totalidad.

Después de haber pasado por una dura experiencia propia en este terreno, de la que creo haber aprendido una buena lección..., pues no deja de asombrarme el continuar encontrándome a mi alrededor con tantas personas que, día a día, siguen entregándose y dedicándose a sus trabajos con tantísima abnegación (no confundir con responsabilidad...).

En mi opinión, la responsabilidad y la profesionalidad son justas y necesarias en nuestra relación con el trabajo. Pero la abnegación es otra cosa; y de merecerla algo en nuestras vidas -que tampoco creo...- pues mejor poner el punto de mira en otros temas más trascendentales, como nuestras familias, nuestra salud y la suya, o toda la dosis de felicidad que nos sea posible convertir en realidad...

No puedo, a veces, con tanta necedad, ni con tanta ceguera ante la evidencia. Señor@s, ningun@ de nosotr@s somos imprescindibles en nuestros respectivos trabajos, desde el momento en que tampoco lo somos en la vida misma. Con o sin nosotros, antes y después de nosotros, el cometido que desempeñamos, el mundo laboral y el mundo "a secas", la vida..., todo seguirá girando igual, exactamente igual... Es que, de verdad..., no puedo con tant@ imprescindible... ¿De veras se lo creen...?

Y sólo un apunte más: Es una pequena que en esa larga, compleja y delicada tarea de la equiparación y la igualdad de sexos, hayamos optado, en una parte demasiado importante, por equiparar a imagen y semejanza del hombre. Todo por y para el trabajo; fuera sentimientos; vistamos y pensemos como hombres; que no se nos note que somos mujeres, o no nos tomarán en serio; alarguemos las reuniones de trabajo hasta el absurdo, con o sin razones objetivas, obviando el sentido práctico, olvidándonos de que tenemos vida, familia y/o hij@s esperándonos fuera, sin que se nos note que los tenemos y/o que nos importan y preocupan...

Absurdo... Absurdo, sencillamente. Cuánto de bueno hubiéramos ganado tod@s, vosotros y nosotras, si hubiésemos equiparado a imagen y semejanza de la mujer... (pensadlo sólo por un ratito, nada más que un ratito..., antes de dilapidarme... ;-) ).

Encantada de volver, Contraejemplo. Siempre un placer...

Besos. Pispita

13 Noviembre 2006 | 08:08 PM

Pispita

Pispita dijo

Fe de erratas:

Donde erróneamente he escrito "es una pequena que en esa larga, compleja y delicada tarea...", debería leerse "es una pena que..."

Gracias! :-)

13 Noviembre 2006 | 08:23 PM

diego

diego dijo

Es una pena y una pasada esa abnegación al laboro que comentas Pispita, sí... sobre potenciar valores típicamente femeninos en el mundo no solo no te dilapido sino que te doy toda la razón. Los orientales saben un porrón de esto, masculino y femenino, yin y yang, equilibrio, supuestos opuestos que en el fondo remiten a una unidad básica y sin fisuras. El hombre que no reconoce y potencia sus "facetas femeninas" es tan terco como la mujer que intenta ser un hombre. En fin, como el 99% de todo lo que comentamos en nuestros blogs, todo esto está muy adelantado a los tiempos (todavía un poco retrógrados e inconscientes) que nos toca vivir...

15 Noviembre 2006 | 10:58 AM

Laura

Laura dijo

Hola! nunca había comentao en este blog; lo encontrñe ayer y me está gustando el tono de respeto hacia todas las opiniones que hay en él.
Respecto a este tema, doy mi opinión al respecto.
En mi casa somos seis hijos. Antes no me daba cuenta como ahora de la inmensísima suerte que esto es. Para empezar, creo que la aventura que es el amor verdadero es única. Tan maravilloso es el amor que tiene capacidad para dar vida, para que de él vengan personitas que son fruto del amor que tú sientes por tu marido y del que él siente por ti. Mis padres se quieren muchísimo más que el primer día, y cada vez más. Sé que tengo muchísima suerte porque esto de normal no es así.
Hoy día la gente dice que no podemos permitirnos tener más hijos, y por eso es que no se tienen. Pero a mí eso no me convence. No estamos dispuestos a admitir que, en caso de que tengamos niños, uno de los dos ha de dejar su trabajo. Y es que tenemos tantas ganas de brillar en el terreno profesional... como si estuviera ahí el lugar donde hemos de brillar.
El apoyo que te da una familia unida y sacada adelante con espíritu generoso no se consigue ni con el mejor máster, ni con el mejor jefe.
Claro que como lo normal es que seamos las mujeres las que dejemos el trabajo, y cada día esto está más desprestigiado, nos negamos a eso. Y queremos poder tener hijos, que sean felices, pero a la vez progresar y progresar en el trabajo en una carrera interminable por satisfacer nuestro gusto. No es malo trabajar, evidentemente.
Pero lo que sí es malo es pensar que los hijos tenemos que acostumbrarnos al poco tiempo que los padres nos dedican. No hay un bien más grande que el tiempo que tus padres te dedican. Nos arreglamos echando manos de cuidadoras, y total que nos dejamos en ellas la tercera parte de lo que gana uno de los dos. Me parece que no merece la pena.
Así estamos. Con un hijo o dos la mayoría, y cada uno con la última videoconsola que sale al mercado, y todos a la playa un mes en verano. Decimos que no podemos tener más, pero...¿no podemos porque verdaderamente no, o porque si no no nos da para los dos coches, el mes de veraneo, la semana en Semana Santa, los cuatro diitas en Navidad, el chalecito cada día más grande, la última tecnología en casa, el ropero con todo lo que nos apetece...etc., etc.?
Y es que no nos paramos a pensar que un regalo más grande a nuestro amor y a nuestros otros hijos es otros hijos. Y eso lo aseguro yo, que tengo cinco hermanos, y tengo muchos amigos con familias numerosas. Todos compartimos esa opinión, la suerte que es tener tantos hermanos. Te cambia la vida vamos. Incluso hablo con personas que son un hijo o dos, y comparten totalmente mi punto de vista.
Bueno, no me enrollo más, perdonad la longitud de mi escrito.
Un saludo para el creador del blog!

19 Abril 2007 | 03:13 PM

Contraejemplo

Contraejemplo dijo

Pispita: gracias por tu comentario. Veo que pensamos lo mismo.

Diego: Está bien eso de desarrollar la faceta femenina en los hombres y la masculina en las mujeres. En cualquier conversación normal, te habrían llamado de todo :-) Pero estoy de acuerdo, es bueno el equilibrio pues ambos sexos tenemos aspectos negativos y positivos.

Laura: gracias por tu visita y tu comentario. No puedo hacer otra cosa que decirte que coincido con lo que comentas. Es muy bueno tener hermanos, hijos, nietos... y no es tan importante haber pasado media vida en el trabajo.

22 Abril 2007 | 11:32 PM

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Sobre mí

  • Obrar es fácil, pensar es difícil; pero obrar según se piensa, es aún más difícil.

    Johann W. Goethe

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