Escher: el arte de lo imposible
Ayer estuve en la exposición "M.C. Escher. El arte de lo imposible". Fui con mi hijo -que ya roza los cinco años- y quedé gratamente sorprendido de lo mucho que disfrutó.
Esos dibujos en los que un pez se convierte en pájaro, una cascada cae, pero no se sabe muy bien cómo le vuelve el agua o unas manos se dibujan la una a la otra, hicieron las delicias de unos ojos curiosos y sorprendidos por la imaginación desbordante de Mauricius Cornelius Escher. No es de extrañar si pensamos que este excelente dibujante y grabador holandés consideraba que él no crecía y aseguraba: "aún reside en mí el niño pequeño de mis primeros días".
Y es que, a veces, parece que sólo a través de los ojos de un niño podemos darnos cuenta de que no hay una única realidad sino muchas. Nos cuesta asumir que cada uno puede tener una visión diferente de la misma realidad; que todo es relativo y que nuestra visión no tiene porqué ser la mejor o la verdadera.
Eso es algo que Escher expresa con maestría y que los que contemplamos sus obras percibimos con bastante asombro. Parece un juego, pero es un mensaje vital. Todo depende del cristal con que se mire.
La exposición estará en el Centro de Exposiciones Arte Canal en Madrid (al lado del parque de Plaza Castilla) desde el 15 de diciembre de 2006 hasta el 4 de marzo de 2007.

sansar dijo
recuerdo la primera vez que vi una obra suya. Fue fascinante. Buscaba y buscaba la ruptura, pero no aparecía.
18 Diciembre 2006 | 02:36 AM